[CNT Zaragoza] El 10 de noviembre, una vez más, llamamos a la abstención. Estos son nuestros motivos:

El 10 de noviembre vuelve a haber elecciones, y de nuevo los partidos políticos piden el voto de la clase trabajadora. Desde la CNT de Zaragoza, dado el panorama actual y las perspectivas de futuro a corto y largo plazo que nos esperan a las trabajadoras/es, creemos conveniente hacer un repaso del contexto en el que se enmarcan estas elecciones, y de por qué una vez más realizamos un llamamiento a la abstención activa.

Más allá de discursos políticos interesados, todo apunta a que nos hallamos a las puertas de una nueva crisis económica, y a que, gobierne quien gobierne y tenga dicho gobierno el discurso que tenga, esta nueva crisis será gestionada siguiendo las recetas de las anteriores: recortes de derechos de la clase trabajadora a mayor beneficio de las empresas, socialización de las pérdidas provocadas por el capital, y aumento de la desigualdad social a todos los niveles.

En un momento como el actual, no podemos olvidar que los intermediarios del capital internacional (la última en hacerlo ha sido la UE) exigen al Estado español “más ajustes” ante lo que viene, y que esas exigencias serán de obligado cumplimiento para el partido o partidos políticos que se hagan con el gobierno, más aún cuando ninguno se atreve siquiera a plantear el desborde de los marcos de la UE, siendo estos esencialmente neoliberales. Tampoco podemos olvidar que la socialdemocracia del Estado español concurre a estas elecciones con algunas propuestas que una vez más evidencian que son alumnos/as aventajados/as de las tradicionales posiciones antiobreras de la derecha: es el caso de la llamada “mochila austriaca”, una nueva vuelta de tuerca contra la clase trabajadora que consistiría en suprimir las indemnizaciones por despido y sustituirlas por cotizaciones a cuentas de ahorro individuales, dando un paso más hacia el despido libre y gratuito, una reivindicación histórica de la patronal que repercutirá en un enorme aumento de la precariedad y del riesgo de sufrir despidos para trabajadoras y trabajadores.

Siguiendo con el análisis, debemos recordar que este mismo año se ha aprobado en el Parlamento Europeo un Plan paneuropeo de pensiones que supone un mayor acercamiento a la destrucción del sistema público de pensiones y un aldabonazo a la banca y a los planes de pensiones privados, o que, por mucho discurso calculado que haya para dar impresiones de defensa de los intereses de la clase obrera que no son ciertas, ninguno de los llamados “grandes partidos” plantea una defensa real de la sanidad pública, puesto que ninguno de ellos habla a las claras, por ejemplo, de derogar la Ley 15/1997, con la que se abrió en el Estado español la puerta a la prestación y gestión de servicios sanitarios por empresas privadas.

Del mismo modo, ya hemos podido comprobar cómo los llamados “populismos”, que traían consigo la contradictoria promesa de revolucionar las instituciones, allá donde han tenido poder real se han mostrado incapaces de abandonar el papel de gestores del capital que caracteriza al mundo político en general: lo hemos visto con la vertiente izquierdista de ese populismo en Grecia, que no ha hecho más que aplicar lo que se le dictaba desde el mundo empresarial y financiero europeo, para desengaño de la clase obrera de ese país, y lo acabamos de ver con la vertiente más derechista con la reciente huelga llevada a cabo por la plantilla de General Motors en EEUU contra su deslocalización, habiéndose mostrado el gobierno de ese país completamente inútil pese a sus vanas promesas (por razones xenófobas, además) de garantizar el trabajo a la clase obrera estadounidense.

El panorama que viene es uno que hemos vivido ya: al fin y al cabo, se trata de la misma lógica con la que se introdujeron las ETT en el Estado español, o con la que se incrementaron los años de cotización necesarios para acceder a la jubilación y se retrasó la edad de jubilación a los 67 años, por mencionar dos ejemplos de entre muchos de grandes destrucciones de derechos de la clase trabajadora llevados a cabo en el pasado reciente por gobiernos que decían estar de nuestro lado. Y a todo esto hay que añadir además, en el caso español, una corrupción estructural que aumenta el daño del robo cometido.

El resumen es claro, por lo tanto: con independencia de quién gobierna en un momento determinado, las trabajadoras y los trabajadores seguimos perdiendo derechos, arrastrados por una dinámica de retrocesos que dura ya décadas y de la que el sindicalismo institucional ha sido cooperador necesario (y entusiasta). Y esto es así por la sencilla razón de que la vía parlamentaria es no ya inútil, sino directamente un obstáculo para avanzar en derechos y conquistas sociales.

Por el contrario, durante estos años hemos visto también cómo, allá donde las plantillas se han organizado y han decidido plantear conflictos y huelgas, ha sido posible revertir medidas antiobreras a una escala imposible para cualquier profesional de la política: a través de los conflictos sindicales ha sido posible dejar sin efecto las últimas reformas laborales, incrementar los salarios más bajos, reducir jornadas, avanzar en planes de igualdad entre mujeres y hombres, etcétera, demostrando que solo el camino de la lucha y de la acción directa es eficaz para defender y aumentar los derechos de los trabajadores/as.

Por todos estos motivos, la CNT de Zaragoza llama a la abstención en las próximas elecciones generales. Porque las instituciones han declarado la guerra a la clase trabajadora y ese plan de guerra no cambiará en lo sustancial lo gestione quien lo gestione, y porque ante un escenario así la respuesta debe venir por la organización en torno a sindicatos que, como la CNT, planteen formas de actuación independientes de las subvenciones del Estado y que garanticen el control directo de los trabajadores/as afiliados/as, sin profesionales del sindicalismo o de la política, es decir, que planteen un sindicalismo de ruptura, de combate y transformación social, un sindicalismo que se enfrente sin tapujos a los planes de los Estados y del capital.

NO VOTES, ORGANÍZATE EN LA CNT

POR TUS DERECHOS Y LOS DEL RESTO DE LA CLASE TRABAJADORA